sábado, febrero 07, 2009

Limo





Cualquier vigilia me pone de mal humor.
Aunque es posible que se trate de mi disposición natural hacia lo huraño.

Me enfado por las palabras que no pronuncio, por los malentendidos, por las tentaciones que no evito, por el sol que me agota, por el trabajo que hago, por el que no hago. Por el madrugón de esta mañana.

Sospecho que esta calma es sólo un espejismo, un universo de conjeturas y callados desengaños.
No podré escapar de la batalla.

A veces tendría que quedarme callada, y sin embargo las palabras me persiguen hasta hacerme trizas. Todos sabemos que el paisaje es un pozo de cenicientas nostalgias, de ofuscadas humaredas.

Podría enumerar ,una a una, las líneas que se han vaciado con el tiempo, las que se han fracturado durante estos meses, las que simplemente me han esquivado.

Pero hoy sólo me apetece emborronarlo todo, dejar caer la cabeza sobre la mesa y lanzarme sobre una turba enmarañada y desconocida reconociendo que no tengo respuestas para aquello que me maniata.


Lienzo: Dino Valls

1 Mordiscos:

Anónimo dijo...

el día que encuentres esas respuestas, por favor, díme la formula,porque yo tampoco las encuentro...
escribes hermoso mujer.
Besos!!!