lunes, septiembre 29, 2008

Lume de cereixas




Esta noche habito en el misterio de las horas, hundiéndome desde lo alto del otoño.
Nos rodean historias de papel, de un tiempo invisible que ahora observamos. Solamente son una breve luz, un matiz en blanco y negro sobre papel baritado.

Pero no guardo mas memoria que la sombra de unos brazos.
Y si acaso la memoria del vino recorriendo las avenidas de mi cuerpo, las bocas como lanzas saltando contra el viento.






Foto: Jürgen Klauke

6 Mordiscos:

Roberto dijo...

hermoso tomatita...es un gusto leer estas cosas antes de irte a dormir.

en tu huerto se respiran incandescencias fascinantes...me gustan las imñagenes que creas en mi cabeza

un besazo

Anónimo dijo...

Tú sigues colgada de mi pared con la misma sonrisa de siempre. Y no eres un matiz, sólo la abrevitura de ese maravilloso estruendo sonriente. Te beso, gordita. Dulces sueños.

Isthar dijo...

Hay noches sin duda llenas de memoria vaga, de recuerdos. De otro tiempo, de otras sombras, de otras horas...

Siempre un placer

tomatita dijo...

- Roberto, gracias a tí, por tu constancia y amabilidad. Se agradece. Un abrazo.

- Mi querido Al, tú también estás en mi pared, aunque yo prefiero mirar tus ojos, dicen más que tus sonrisas.Te abrazo, que es más prestoso.

- Isthar, sí, hay momentos en que miras una fotografía y te embobas sin querer. El placer es mio.

Juanjo dijo...

Quizás los recuerdos sean la reserva de energía que nos queda para enfrentarnos al presente. Personalmente, ya no creo en el futuro, por lo que me agrada leer textos con matices nostálgicos. Imagino ese vino, y recuerdo incluso esas bocas, aunque no sean las mías. Un beso.

tomatita dijo...

- Juanjo, espero que el vino hay sido de tu agrado...yo siempre dejo una botella en la chistera por si el futuro viene a mi encuentro.
Un beso