
Aunque haya sitio para colocar mis cosas la idea de quedarme desaparece.
El espacio se vuelve angosto.
Cuando me vaya, pasará que no habrá marcha atrás.
No recuperaré jamás la inocencia, la sutileza de un envés que se desvanece.
Habré ganado el rastro puntiagudo y acerado de las despedidas.
Y será como sentir nostalgia de un rincón que ya no existe.
A lo mejor fue sólo eso, personas que echaban de menos el mismo lugar imaginario.
Cuadro: Jenny Saville
sábado, mayo 10, 2008
Ventura y riesgo
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

7 Mordiscos:
No siempre nos quedamos donde debemos, y a lo mejor el próximo lugar tampoco será el correcto.
una vez leí lo siguiente: "llega para quedarte, cuando llegues".
Un beso, tomatita.
Se parece demasiado a Lars y Margo. ¿Tendremos que matar a nuestra Bianca para conquistar ese lugar imaginario?
¿Cuando nos veremos, gordita?
Es cierto que no hay marcha atrás, porque las despedidas son dibujos imposibles, intentos de aliviar la pérdida, igual que los dibujos.
Quizás, quizás (otro más y sería una canción), quizás tengas razón, Tomatita. Pero entre tanto, lo mejor sería pensarlo en torno a un gintonish ¿cuándo?
- Querido 38, me quedaré con tu frase, y con la intención, a ver si lo consigo. Un beso
- Hairblue: Tienes razón, no hay marcha atrás. Pero es que tengo tendencia a la redundancia y me cuesta creer que hay dibujos imposibles.
- Mi Buensur, tengo que decir que me parece una idea estupenda. Así que cuando gustéis soy toda vuestra y de los gin con tónica. Besos, rey.
- Supongo que nos veremos pronto, Al. Te beso.
Lo del post suena a reencuentros decadentes, de esos en los que el pasado no se recupera y el presente se esfuma casi sin dejar rastro. Y da un poco de vértigo que pase el tiempo y estaría bien detenerlo pero es como que da pereza ponerse a ello porque ya para qué. Bueno, a mí al menos me resultan así, y luego se me olvidan enseguida sus detalles y se mezclan todos lo encuentros de ese tipo y quedan resumidos en mi memoria en una sóla imagen difusa.
Me imbuye una sensación de desasosiego. El presente impone una dictadura, todo lo que es presente existe. Pero no somos peces, y tenemos memoria. Es curioso cómo la imaginación de un pasado vivido o no vivido llega a tergiversar el presente.
Publicar un comentario