Un encuentro casual es lo menos casual en nuestras vidas.
Quizás llegaba un tanto ausente, con un bolso demasiado grande para mis pequeños añicos amontonados sin gracia.
Solté el Wittkower sobre el mármol de la entrada, la revista de patrimonio había llegado, las llaves sonaron al cascabel del gato Paco.
La rebeca cayó sobre el parquet, como las polillas, pero no me importó, decidí no recogerla y de paso ir soltando lastre de camino. Un zapato, el otro, la cazadora con las mangas del revés.
Bajé el pequeño escalón y me enredé con mis pensamientos.
Me caí, pasé rozando el dintel con mis calcetines de rayas. La luz ya era distinta... 
La corriente de las horas fue barriendo los caminos.
Desenterré los rastrojos del ahora, del mal tiempo, y algunos poemas de cristal opaco que andaban flotando por mi cuerpo, todo lo que estas fronteras tan difusas estaban dejando sin aire.
No vine buscándote, y te encontré en mi suelo, sobre la alfombra, entre el “Virxilio” y mis manos que te perdieron... Y desear lo contrario no cambiaría las cosas.
El aroma de los pétalos quemados abofeteaba mis certezas.
Y ahora me receto tiempo para desprenderme del fuego, aunque no consiga nada más que un nudo en la garganta.
A veces necesito desplomarme para darme cuenta de este rumbo dispar.
La NüBe
jueves, enero 18, 2007
Casual
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2 Mordiscos:
Hace tiempo que dejé de creer que las cosas ocurren por casualidad. La causalidad suele estar más cerca de lo que parece en cada encuentro aparentemente fortuito.
Y a veces esos tropiezos nos arañan las entrañas, nos echan encima cubos de memoria. Pero sin ellos quizá, como bien dices, no sabríamos que hasta ese momento estábamos tan dispersos, sumergidos en agua dulce con una brújula de juguete.
Para comprender que hay que levantarse es necesario tomar consciencia de que nos hemos caído.
Un abrazo verdaderamente cálido
"no vine buscándote..." ahí está todo, verdad, en que no creemos hacer las cosas por lo que en realidad las hacemos. no sé si todo pasa por algo, tiendo a pensar que no, pero también creo que somos los responsables directos de lo que nos pasa, azar incluido
va el abrazo
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