miércoles, septiembre 13, 2006

La Trampa de Venus



El sueño de Venus
Vouet Simon





El presente es un pasado hecho jirones, un superviviente de los escollos.

Madurar es ,a menudo y muy a mi pesar, convertir el corazón en carcasa, corazón-coraza que decía Benedetti.

¿Cómo o cuándo hemos cambiado la libertad por todo en lo que nos hemos convertido, lo que somos ahora?


Nunca regresaremos a los lugares donde fuimos felices; en ocasiones se detendrán en el umbral de la memoria con un amor desfalleciente, si acaso se colarán por las rendijas los claroscuros de la indecisión pretérita y nos dará coscorrones la conciencia tardía por todas las palabras que confesamos o callamos , por todos los sabores que desterramos o agregamos sin el paladar suficiente o laborioso.


A pesar de todo ello, y cito de nuevo a Benedetti, “existes mejor donde te quiero”, porque aunque la herida continúe abierta en el centro mismo de la conciencia, aspiro a reencontrarte....y que las tizas de colores tracen líneas sobre mi alma, que los latidos vuelvan a ser como látigos sobre la fiereza de los sentidos, que los poemas vuelvan a entregar mis pasiones a manos ajenas.

Trucos y trazos, deudas y caricias sobre la memoria.






Amo mi cuerpo cuando está con
tu cuerpo, es un cuerpo tan nuevo
de superiores músculos y estremecidos nervios.
Amo tu cuerpo, amo sus actos,
amo sus preguntas, amo, palpar las vértebras
de tu cuerpo y tus huesos y la estremecida
firme suavidad a la que quiero
una y otra vez
besar, amo este beso, esto y aquello de ti,
quiero frotar suavemente el sacudido vello
de tu eléctrica piel, y lo que sea acabe
en dividida carne... y los grandes ojos, trozos de amor,
y tal vez la estremecida emoción
tan siempre renovada de estar sobre ti.


e. e. Cummings




Dulce trampa de Venus, dadora de poemas para los desarraigados.




La NüBe

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