
El sueño de Venus
Vouet Simon
El presente es un pasado hecho jirones, un superviviente de los escollos.
Madurar es ,a menudo y muy a mi pesar, convertir el corazón en carcasa, corazón-coraza que decía Benedetti.
¿Cómo o cuándo hemos cambiado la libertad por todo en lo que nos hemos convertido, lo que somos ahora?
Nunca regresaremos a los lugares donde fuimos felices; en ocasiones se detendrán en el umbral de la memoria con un amor desfalleciente, si acaso se colarán por las rendijas los claroscuros de la indecisión pretérita y nos dará coscorrones la conciencia tardía por todas las palabras que confesamos o callamos , por todos los sabores que desterramos o agregamos sin el paladar suficiente o laborioso.
A pesar de todo ello, y cito de nuevo a Benedetti, “existes mejor donde te quiero”, porque aunque la herida continúe abierta en el centro mismo de la conciencia, aspiro a reencontrarte....y que las tizas de colores tracen líneas sobre mi alma, que los latidos vuelvan a ser como látigos sobre la fiereza de los sentidos, que los poemas vuelvan a entregar mis pasiones a manos ajenas.
Trucos y trazos, deudas y caricias sobre la memoria.
Amo mi cuerpo cuando está con
tu cuerpo, es un cuerpo tan nuevo
de superiores músculos y estremecidos nervios.
Amo tu cuerpo, amo sus actos,
amo sus preguntas, amo, palpar las vértebras
de tu cuerpo y tus huesos y la estremecida
firme suavidad a la que quiero
una y otra vez
besar, amo este beso, esto y aquello de ti,
quiero frotar suavemente el sacudido vello
de tu eléctrica piel, y lo que sea acabe
en dividida carne... y los grandes ojos, trozos de amor,
y tal vez la estremecida emoción
tan siempre renovada de estar sobre ti.
e. e. Cummings
Dulce trampa de Venus, dadora de poemas para los desarraigados.
La NüBe
miércoles, septiembre 13, 2006
La Trampa de Venus
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