martes, abril 11, 2006

Flaquezas





Las debilidades son siempre el pan que alimenta el espíritu: tortas con chocolate, los tacones del escaparate, la mirada del desconocido.

Me gusta flaquear , como hoy, que ha salido el sol, que mi norte se llena de luces y voces, del ajetreo de las calles repletas.
Me gusta flaquear porque es lo único de pocas carnes que contiene mi persona.
Me gusta aflojar el paso porque es entonces cuando puedo observar el mundo, cuando las manos de lo ajeno tienen nombre y carácter, porque es cuando puedo apasionarme, reir a conciencia.

Hay en mí millones de ruinas, unas hermosas otras decadentes y quizás sólo sea como el guijarro que se deja arrastrar por la corriente, pero sé bien que mi fortaleza parte, coge siempre impulso, de las mismas franquezas y simulacros que otros catalogarían de debilidades.

No siempre nos dejamos llevar, no siempre esa mirada que encaldila, esos susurros con memoria, dejan el rastro suficiente para no pasarlos por alto. Y a pesar de ello,creo en el poder de los defectos, en el poder sanador de mis huesos rotos, en la placentera visión de los juncos batidos por el viento.
Creo en las tardes de domingo enroscada en una manta, las golosinas en el parque, creo en la tarta de frutas para los desengaños, creo en las lágrimas con furia de mi septiembre...hay flaquezas que nos abren las puertas, nos hacen más libres.

Mi flaqueza ahora tiene nombre de rey, de cantante de tangos, tiene el sabor del licor más embriagador, las manos de un gigante de la escena, los ojos profundos de un mar embravecido...y sin embargo mis alas se despliegan porque mi perdición, mi desbarajuste, mi condena es también mi paz, mi prestancia, mi anhelo, mi vitalidad, mi sol.

No pueden existir flaquezas si en nuestro interior no encontramos la sustancia de la vida, la lucha , el apisonamiento, pues todas ellas beben el mismo caldo sentimiental.


La NuBë

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